Deje de manejar, ¿y que? Eternamente seré pasajera, estirándome pachorra mientras otro tiene las piernas acalambradas, mientras yo cierro mis ojos pensativa, que a otro le toquen las luces altas perforándole la retina.
Mi historia vehícular es curiosa, porque soy independiente hasta la médula y a pesar de eso, prefiero no manejar, prefiero dejarme llevar. La cosa empezó cuando mi padre decidió que el que debía aprender a conducir era mi hermano, con ese pensamiento tan masculino de; " A ella alguien la va a llevar en el auto..." y yo me lo creí, así es que nunca intente conducir hasta el día que lo intente claro, tendría unos perfectos 16 años y el fitito de mi padre me encantaba, soy pequeñita así es que me parecía un auto hecho a mi medida, Evanol lo llamaban...porque parecían hechos para mujeres, y muy a mi pesar, manejar definitivamente no me gusto. Pero no fue la "complejidad" que muchos hombres dicen que nos supera, no, no me pareció una experiencia interesante, además a los 16 años no te tenia muy claro a donde tenia que ir y para dicho intringulis era mejor que otro decidiera: ¿A donde vamos? A donde quieras........fuaaaaaa que épocas.
Desde ese entonces tengo la costumbre de cantar cuando viajo en auto, empezó con mi padre, siguió con mis amigos y aun es una costumbre que no dejo, me siento, al ratito ya estoy descalza, arrollando los pies como india, o poniendolos sobre la guantera, suelo llevar conmigo solo los cigarrillos, y el celular, no soy de llenar los autos con mis cosas, no encontraras una pincita de depilar, ni un rouge derretido por el sol, soy pulcra pulcra, eso si; Fumo, poco pero fumo y canto, a veces a pedido, casi siempre lo que se me ocurre. Y me sigo dejando llevar.
La única contra que tiene es: ahora sé a donde quiero ir, y los que normalmente me llevan, se acostumbraron a llevarme donde quieren ellos y cuando quieren, osea, me convertí en mi prisionera, lo intenteeee lo juro, subí al auto mil veces llena de buenas intenciones, fui y vine en apresurados y asustados kilómetros de libertinaje......y volví a ser pasajera, no puedo detesto manejar.
Pero con el tiempo comprendí que lo importante no es manejar, lo importante es, saber a donde querés ir, tener a alguien que te lleve y poder descalzarse en su auto o el tuyo, cantar lo que te pidan o lo que quieras cantar, cuidando de no ensuciar el local, manteniéndote libre aun siendo conducida y compartir con El el lugar a donde los dos queremos llegar.
Mi viejo no era tan pelotudo.
Vainilla.
(Si corazón, quisiera que vos me lleves,pero vos no me queres llevar)
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